Mesa de Autoayuda K

Grupo de autoayuda para quienes padecen ciertas molestias ante
comentarios Anti-K, o incluso descubren alguna tolerancia al peronismo.

El genocidio de la lógica



Columna publicada en Nueva Ciudad.

En mayo del 2003, unos días antes de que Néstor Kirchner asumiera como presidente, Claudio Escribano escribió en La Nación “la Argentina ha resuelto darse gobierno por un año”. El vaticinio erró por once años pero el tono de la nota fue premonitorio. A partir de la primera presidencia de CFK, los medios opositores optaron por un periodismo de guerra con ese mismo enojo y desprecio y el mismo anuncio de apocalipsis inminentes, aunque siempre esquivos. 

Para Marcos Aguinis, por ejemplo, CFK era peor que Hitler; para otros era peor que Stalin, Mussolini o Pol Pot. Los diagnósticos podían divergir, por ejemplo que el exceso de Estado ahogaba la iniciativa privada o, al contrario, que su ausencia dejaba a la ciudadanía a la intemperie; pero la causa era la misma: el autoritarismo de un gobierno desbocado. El análisis político fue reemplazado por la furia moralista. Ya no importaban las iniciativas del gobierno y sus consecuencias sino sus intenciones, siempre satánicas. Las denuncias de corrupción fueron la amalgama que logró dar una cierta coherencia a críticas muchas veces contradictorias.

Los políticos opositores optaron o se vieron forzados a retomar ese tono apocalíptico a cambio de visibilidad mediática. Así, algunos que criticaron durante años el freno a los juicios por crímenes de lesa humanidad durante la Dictadura, no apoyaron su relanzamiento ("El kirchnerismo ensucia todo lo que toca" explicó el diputado Luis Zamora, quién votó en contra de las leyes de impunidad que siempre había denunciado para no votar junto a los kirchneristas). El radicalismo, que solía denunciar la estafa legal de las AFJP, se opuso a su eliminación por las malas intenciones que detectaba en CFK.

Luego de descubrir con asombro que Néstor Kirchner no era Camilo Cienfuegos, Libres del Sur se distanció del FPV y formó alianzas con la UCR y la Coalición Cívica, hoy socios de Cambiemos. El mínimo común denominador de esas miradas políticas divergentes era el antikirchnerismo y su corolario necesario: la bomba a punto de estallar. El modelo kirchnerista tal vez ofrecía un presente pasable pero no era sustentable en el tiempo y más temprano que tarde el país volaría por el aire, víctima de la corrupción y el autoritarismo.

Pero la bomba nunca estalló.

Con el kirchnerismo en la oposición la letanía tuvo que cambiar. Ya no se trata de anunciar un futuro calamitoso sino de explicar que el pasado fue en realidad atroz. La honestidad brutal de un González Fraga ("le hicieron creer a un empleado medio que su sueldo medio servía para comprar celulares, plasmas, autos, motos e irse al exterior. Eso era una ilusión. Eso no era normal") ya no alcanza.Margarita Stolbizer, una extraña diputada opositora que se opone más a la presidenta anterior que al actual, denunció el “genocidio social” que dejó el kirchnerismo. Al parecer, a la vez que ofrecía a las mayorías un poder adquisitivo tan alto como ilusorio, CFK las exterminaba.

Que ningún indicador social corrobore la afiebrada afirmación de la diputada no tiene importancia. El objetivo es apuntalar el enojo y el desprecio que ya desbordaban de la columna de Escribano, aunque sea a costa del genocidio de la lógica. Ese es el cemento del antikirchnerismo que permitió, por ejemplo, que el trotskista Néstor Pitrola criticara a CFK porque los sueldos bajaban y que Cristiano Rattazzi, presidente de Fiat, la denuciara porque subían, pero que ambos acordaran en lo esencial: CFK era lo peor. No hay nada nuevo en eso, el cemento del antiperonismo permitió que en un mismo frente convergieran los socialistas a quienes Perón les había "robado" las leyes laborales junto a los conservadores que las detestaban y que todos apoyaran un golpe para defender las instituciones.

Así como la primera víctima del periodismo de guerra es el lector la primera víctima del genocidio de la lógica es la política.

Foto: dispositivo para eludir los fastidios de la lógica (cortesía Fundación LED para el Desarrollo de la Fundación LED).
Pispeá
 

Próxima cena de la MAK el miércoles 7 de septiembre de 2016


Preocupado por la proliferación de maras y la negativa del fantasma de Cristina a permitir la llegada de inversiones, nuestro Maestro de Luz Elbosnio, el Sri Sri Ravi Shankar del kirchnerismo de salón, dio curso a la Secretaría de Guateques, Cha Cha Cha y Disco, Baby, Disco (la ya legendaria SeGuChaDis, por sus siglas en inglés) liderada por Nagus el Magnífico para que organice la próxima Gran Cena de la MAK el miércoles 7 de septiembre, en honor a San Hilduardo de Flandes, mártir cuya vida ejemplar lo iluminó en la suya.

La Gerencia de Invitados Ilustres (la célebre GIL por sus siglas en inglés) decidió brillar por una vez e invitó a la compañera Silvina Batakis. Asombrosamente, ella aceptó.

En honor al amigo Miguel "Tu tu tu" Braun, hemos decidido mantener el precio del Menú Alegría por cuarta vez consecutiva. Como dijo el imaginativo Prat Gay, la inflación ya no es un problema, así que por tan solo $100 se podrá comer empanadas frozen y vino de ferretería tibio o gaseosa sin gas. Los gustos nos los damos en vida.

Quien disponga de recursos extra podrá pedir directamente al Círculo Salvavidas el plato Súper De Luxe Primera Especial, como milanesa, pechuga, ensalada y demás manjares.

El lugar es el habitual, el ya legendario Salón Dorado Horacito Rodríguez Larreta del Círculo Salvavidas, ubicado en Cabello 3958, barrio carenciado de Palermo, a las 20:00. 

De 19:00 a 20:00 estaremos transmitiendo la Radio MAK en el mismo lugar, con rifas, sorteos, carreras de hamsters, cursos de crealina, clases de rikudim y muchas sorpresas más.

Por razones de seguridad nos vemos en la obligación, hoy más que nunca, de mantener el santo y seña: "¡Qué desmejorado que está Elbosnio!". El Rincón de Milman lo exigirá en la entrada.

Foto: en el último Congreso de Actualización Doctrinaria de la MAK, el General (en el centro, con anteojos) enseña a los nuevos reclutas a amenazar oficialistas (Cortesía Fundación Led para el Desarrollo de la Fundación Led).
Pispeá
 

Periodismo de guerra





Columna publicada en Nueva Ciudad.

“¿Hicimos periodismo de guerra? Sí, y eso es mal periodismo.”
Julio Blanck, editor jefe del diario Clarín, en entrevista publicada en julio 2016.


Hace unos años, en el diario La Nación, el periodista Gabriel Levinas hizo público un plan maquiavélico del por entonces gobierno kirchnerista para dominar al electorado. El plan, que le fue revelado por un informante anónimo, buscaba dividir a la sociedad “entre los domesticados de primera y los de segunda”. Los primeros, las capas medias y altas, serían amedrentados a través de un sofisticado sistema de control: “Denuncias policiales, movimientos de las tarjetas de crédito, las bases de datos de la tarjeta SUBE, los datos biométricos de las fronteras, todos los mails que se puedan conseguir y hackear, y por supuesto, la información de la AFIP”. Las clases bajas, más rudimentarias, serían mantenidas vivas “al menor costo, procurando que la falta de nutrientes siga causando estragos en sus mentes y sólo sobrevivan para las elecciones, en las que indudablemente votarán por el Gobierno”.

Finalmente, el plan falló ya que, según explicó el informante, los qom mostraron una resistencia inusitada que impidió que el mismo avanzara.

Hace unos días, el periodista Nicolás Wiñazki publicó una columna en Clarín en la que denuncia una serie de posibles intimidaciones del ex gobierno kirchnerista hacia políticos opositores. Una de ellas le habría sido informada a la propia víctima, Maria Eugenia Vidal, por su cartero: "Tenés que saberlo. Durante meses hubo gente que me paraba acá cerca (SIC) y me obligaba (SIC) a mostrarles las cartas que llevaban tu nombre: te leyeron todo”. La gobernadora de la provincia de Buenos Aires no supo quiénes estaban detrás del hecho pero, según el periodista, "intuye que en esta trama estuvieron involucrados los más poderosos funcionarios del Estado K, reconstruyó Clarín en base a fuentes oficiales."

No nos queda claro qué reconstruyó Clarín, pero imaginamos a "los más poderosos funcionarios K"esperando al cartero en la esquina, con una pava para despegar los sobres con vapor y una lata de engrudo para volverlos a pegar, y sentimos escalofríos. Gracias a esa hábil aunque deleznable maniobra, esos poderosos funcionarios pudieron averiguar que Vidal recibía la revista de Cablevisión, las facturas de luz y gas, promociones del ACA y los resúmenes del banco.

Lo más asombroso es que, de ser cierta la denuncia, significa que el cartero se autoinculpó del delito de apoderamiento ilegítimo de correspondencia, además de asociación ilícita. Temo que algún fiscal actúe de oficio.

En el futuro, algún investigador será víctima del asombro al conocer, a través de la lectura de nuestra prensa seria, que el gobierno kirchnerista tenía un sistema de espionaje centralizado y de una sofisticación digna de la CIA, que consolidaba datos de la tarjeta SUBE, de los bancos, de la AFIP, de la Policía Federal e incluso que rastreaba los mails de la ciudadanía; pero que, a la vez, inspirado por el Graham Greene de “Nuestro hombre en La Habana”, persistía en leer cartas que ya nadie escribía.

El periodismo de guerra que menciona Julio Blanck no es una decisión individual, ni siquiera es un estilo de hacer periodismo, sino una estrategia empresarial. Si el gobierno de CFK hubiese acordado con el Grupo Clarín, como lo hicieron todos sus predecesores, es posible que sólo encontráramos estas operaciones perezosas en portales de supuestos espías retirados.

De lo que no cabe duda alguna es que la primera víctima del periodismo de guerra es el lector.


Foto: periodista independiente investigando la guerra bacteriológica a punto de ser lanzada por CFK (gentileza Fundación LED para el Desarrollo de la Fundación LED).


Pispeá
 

Rentista viene de renta



Columna publicada en Nueva Ciudad

“Un gallo aplaudía desde la ramada la cercana aurora. Dos o tres peones ensillaban caballos. Cerca del suyo, enjaezado ya, el patrón tomaba un mate que acababa de traerle, sumisa, la hija del capataz con la cual había dormido”
Leopoldo Lugones / El payador / 1913 


Luego de 15 años de ausencia presidencial, la Exposición Rural de Palermo recibió a Mauricio Macri con un entusiasmo contagioso. El presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Luis Miguel Etchevehere, pidió un aplauso para los funcionarios presentes y dio un discurso plagado de buenas intenciones y anuncios de futuros promisorios. Llamó a “superar la palabra autoritaria a favor de la palabra del diálogo” y tras pedir “basta de grietas” exigió “desterrar para siempre el populismo, que es la negación del porvenir”. Tras defender el necesario respeto a las instituciones, explicó sin detectar contradicción alguna que "cuando el autoritarismo intentó privarnos de nuestros derechos, el campo supo salir a la calle”. Concluyó, previsiblemente, que “dónde el campo encuentre provecho, lo encontrará la Argentina”.

La habitual falacia transitiva de la SRA señala que los empresarios del campo son “el campo” y “el campo” es la Argentina. Por ende, cobrarles impuestos, por ejemplo, es ir en contra de los intereses de todos. Nada nuevo hay en ese viejo truco conceptual. Sarmiento escribió hace casi 140 años (pocos años después de la creación de la SRA): “Nuestros hacendados no quieren saber nada de derechos, de impuestos a la hacienda. Quieren que el gobierno, quieren que nosotros que no tenemos una vaca, contribuyamos a duplicarles o triplicarles su fortuna…”. Varias décadas más tarde, en una crítica al Estatuto del Peón establecido por Perón en 1944, que intentaba con descaro equiparar los derechos del trabajador rural con los del resto de los trabajadores, la SRA explicó que el trabajo en el campo establece una “camaradería de trato, que algunos pueden confundir con el que da el amo al esclavo, cuando en realidad se parece más bien al de un padre con sus hijos”. Tal vez esa sea la razón de la alta tasa de trabajo en negro en el campo (de aproximadamente 75%): no son relaciones laborales sino afectivas, por llamarlas de alguna manera, como la que señala la escalofriante cita de Lugones al inicio de esta columna. En la misma crítica al nuevo estatuto, la SRA explicaba que “en la fijación de los salarios es primordial determinar el estándar de vida del peón común. Son a veces tan limitadas sus necesidades materiales que un remanente trae destinos socialmente poco interesantes.” En otras palabras, si se le paga demasiado, esta gente se la gasta en vino o, como diría el notable senador Sanz, esa plata se va “por la canaleta del juego y la droga”.

“El campo es ejemplo de solidaridad, por eso gauchada viene de gaucho", explicó nuestro presidente durante la misma ceremonia. Lo más asombroso no es la mención a un personaje hoy imaginario como el gaucho, sino el hecho de trasladar sus supuestas virtudes a su patrón. Como si los accionistas de Techint estuvieran imbuídos de las virtudes del operario de un gran horno o la familia Blaquier, propietaria del ingenio Ledesma, compartiera las virtudes del trabajador de la zafra.

En realidad, los empresarios del campo pueden encontrar provecho y no por eso encontrarlo las mayorías. De eso trata la política, de repartir la renta, y es eso que genera exigencias de destierros perpetuos contra gobiernos considerados autoritarios por no responder a intereses particulares (en ese sentido debemos agradecer que ya no se exija hacerlos desaparecer).

Porque si gauchada viene de gaucho, rentista viene de renta.

Foto: un rentista enseña a sus empleados las ventajas del trabajo en equipo (cortesía Fundación LED para el Desarrollo de la Fundación LED)
Pispeá
 

Una orgía de derechos



Columna publicada en Nueva Ciudad.


El dirigente gremial Dante Camaño, de un oficialismo contagioso, opinó que el gobierno de Mauricio Macri afronta el desafío de “volver a generar una cultura del trabajo” para dejar atrás la etapa kirchnerista caracterizada por “una orgía de derechos” sin “obligaciones”. Entre otras declaraciones que harían sonrojar a Donald Trump, denunció el supuesto acceso irrestricto de extranjeros y de turistas que en realidad “vienen a estudiar, a operarse o a trabajar clandestinamente o algunos vienen a traer droga”. Es asombroso que un dirigente gastronómico denuncie a esos mismos turistas que los restaurantes en los que trabajan sus representados esperan con ansias para compensar la caída del consumo local, pero nada puede ser más asombroso que la noción de “orgía de derechos”.

Al parecer, el kirchnerismo amplió los derechos de forma exagerada y, aún peor, lo hizo “sin obligaciones”, un requisito extraño. ¿Con qué obligaciones tuvieron que compensar los empleados el derecho básico a poder sentarse (1907), trabajar sólo 8 horas diarias (1929) o contar con vacaciones pagas (1945)? Pero, además, ¿de qué forma esas otras “orgías de derechos” afectaron la “cultura del trabajo” que tanto parece atormentar a este dirigente gremial con preocupaciones de empresario? La Historia parece contradecir a Camaño: las mejoras orgiásticas de las condiciones de trabajo no sólo mejoraron la calidad de vida de los empleados sino que correspondieron a un aumento sostenido de su productividad y de la riqueza general.

En su programa de los domingos, Jorge Lanata explicó que “no podemos aceptar como normal que el Estado pague la luz y el gas”. Más allá de la chicana de asimilar subsidio a pago total, lo extraño es que esa anormalidad fue norma durante una década y en otros países lo es hace mucho tiempo más. Al parecer, podemos subsidiar a los ricos -eliminando retenciones, reduciendo impuestos o no implementando otros, como el de la herencia- pero no está bien subsidiar a la clase media y a los pobres. Tal vez el próximo paso consista en explicarnos lo insostenible que resulta la escuela o la salud gratuitas o incluso la gratuidad de las plazas, pagadas como todos sabemos por el contribuyente y no por el usuario.

En una columna en Clarín, el economista Luis Rappoport, escribió que “la pretensión sindical de recuperar el poder adquisitivo de los salarios es un peligro por la simple razón de que un país más pobre no puede sostener los mismos salarios de cuando era rico (…) La sociedad debe asumir esa realidad, de la misma manera como la sociedad inglesa -en tiempos mucho más dramáticos de 'sangre, sudor y lágrimas'- asumía que caerían bombas sobre Londres.” El economista no considera en el necesario esfuerzo a las ganancias empresariales y sostiene que está bien pagarle a los holdouts aunque seamos, según su propio análisis, un país pobre. En el “relato” de Rappoport (para retomar un término muy en boga), “la sociedad” no incluye a accionistas, rentistas o empresarios y la voluntad elemental de mantener el poder adquisitivo del salario- ni siquiera de aumentarlo- es una pretensión peligrosa. La sangre, el sudor y las lágrimas deberán ser aportados exclusivamente por los empleados.

Durante años, la crítica al kirchnerismo se centró en su esencia autoritaria- que nos llevaba hacia un país cada vez menos libre-, en el empobrecimiento creciente de las mayorías y en los indignantes“subsidios a los ricos”. Hoy nos enteramos que ese modelo liberticida fue en realidad una “orgía de derechos”, que el país empobrecido por las políticas populistas tenía al parecer salarios demasiado altos como para poder mantenerlos y que los subsidios a los ricos no eran más que inaceptables subsidios a la clase media y a los pobres.

Pero, en todo caso, debemos agradecer que, igual que González Fraga, la vicepresidenta Michetti o el propio presidente Macri, la opinión oficialista deje de lado el slang generoso en globos, banalidades y buenas intenciones del PRO y prefiera la honestidad brutal del discurso conservador: la "orgía de derechos" debía terminar.

Foto: trabajadores parisinos disfrutan de la terrible orgía de derechos del Estado francés de los años 50, con escandalosos subsidios a los transportes, al gas, al agua, a la electricidad, a las vacaciones e incluso a la clásica baguette. Así les fue (cortesía Fundación LED para el Desarrollo de la Fundación LED).
Pispeá
 

Próxima Cena de la MAK el miércoles 3 de agosto de 2016



Preocupado por el corazón partido de Luis Majul frente a la infidelidad de nuestro presidente, nuestro Maestro de Luz Elbosnio, el Sri Sri Ravi Shankar del kirchnerismo de salón, dio curso a la Secretaría de Guateques, Pericones y Fiestas de 15 (la ya legendaria SeGuPeFi, por sus siglas en inglés) liderada por Nagus el Magnífico para que organice la próxima Gran Cena de la MAK el miércoles 3 de agosto, en honor a San Eufronio de Autun, obispo cuya vida ejemplar lo iluminó en la suya.

La Gerencia de Invitados Ilustres (la célebre GIL por sus siglas en inglés) decidió no invitar a nadie y logró su cometido. Nos sentimos orgullosos.

Pese a los persistentes llamados del secretario Miguel "Tu tu tu" Braun, tuvimos que sincerar el Menú Alegría, consistente en empanadas frozen, vino de ferretería o gaseosa tibia, a $100, apenas una centésima parte de la factura de gas.

El lugar es el habitual, el ya legendario Salón Dorado Horacito Rodríguez Larreta del Círculo Salvavidas, ubicado en Cabello 3958, barrio carenciado de Palermo, a las 20:00. De 19:00 a 20:00 estaremos transmitiendo la Radio MAK en el mismo lugar.

Quien disponga de recursos extra podrá pedir directamente al Círculo Salvavidas el plato Súper De Luxe Primera Especial, como milanesa, pechuga, ensalada y demás manjares.

Por razones de seguridad nos vemos en la obligación, hoy más que nunca, de mantener el santo y seña: "¡Qué desmejorado que está Elbosnio!". El secretario Burzaco, ataviado con el casco de López, lo exigirá en la entrada.


Foto: en la última Colecta Nacional de la MAK, el General (a la derecha de la foto, con anteojos) enseña a los nuevos reclutas a forzar las donaciones (Cortesía Fundación Led para el Desarrollo de la Fundación Led).
Pispeá
 

La lógica contorsionista


Hace unos días, el ministro de Hacienda Alfonso Prat Gay explicó que al finalizar el gobierno anterior, “estaban dados todos los ingredientes económicos, sociales y financieros para una crisis, pero sin la crisis”, una afirmación asombrosa aún para los estándares generosos del gobierno de Cambiemos.

En realidad, la crisis sin crisis sería el corolario lógico de la dictadura asintomática y el apocalipsis inminente aunque siempre esquivo que según un sinfín de analistas independientes y periodistas serios padecimos durante los doce años de gobiernos kirchneristas. Son claros ejemplos de lógica contorsionista, un método de pensamiento generoso cuyo fin último es impedir que la coherencia discursiva y la duda razonable nos distraigan de nuestras certezas.

En una reciente columna, Carlos Pagni mostró su entusiasmo frente a la actividad hoy desbordante de la Justicia federal: “Las mismas pruebas que acorralan a la ex presidenta exponen a los jueces federales como proveedores de impunidad. Los procesamientos en masa son la otra cara de la siesta de diez años.” La idea misma de “procesamientos en masa” no parece alertar al periodista de La Nación, pese a ser un republicano convencido y un ciudadano respetuoso de las instituciones. No le suena peligrosa ni cargada de intencionalidad política sino todo lo contrario: liberados de la terrible presión del Ejecutivo, los jueces pueden por fin investigar al Ejecutivo…anterior. El frenesí de procesamientos de funcionarios kirchneristas no se debería entonces a presiones políticas sobre esos jueces que según Pagni estuvieron tan habituados a recibirlas sino, al contrario, a la ausencia de presiones que permite por fin que se imparta justicia en total independencia. Como en tantos otros aspectos de la vida, es sólo cuestión de elasticidad argumental.

Luego de denunciar que el gobierno kirchnerista "le (hizo) creer a un empleado medio que su sueldo medio servía para comprar celulares, plasmas, autos, motos e irse al exterior. Eso era una ilusión. Eso no era normal", el economista Javier González Fraga, ex presidente del Banco Central y actual referente oficialista, decidió continuar en su tarea de exégesis del ajuste. Por un lado explicó que los aumentos masivos de tarifas no afectan a los pobres “porque están colgados”, y por el otro manifestó un deseo casi imperioso: “Me gustaría saber qué tan pobres son los pobres.”

Es decir que teníamos pobres demasiado ricos gracias a un consumo inflado por un gasto público insostenible- según el propio González Fraga- que en realidad serían casi indigentes, ya que no no sólo no gastarían en servicios públicos sino tampoco en transporte (única forma de ser inmunes a la quita de subsidios), aunque el propio González Fraga dice no estar seguro de que sean tan pobres como se cree. En síntesis, se trata de pobres con un alto poder adquisitivo que al ser indigentes no padecen los aumentos, aunque podrían no ser tan pobres. La lógica contorsionista requiere de mucha práctica, no la intenten en sus casas.

Hace unos días, el INDEC publicó las cifras revisadas del crecimiento de la última década, lo que generó furiosas denuncias al kirchnerismo: al parecer, la Argentina “sólo” creció un promedio de 4% por año durante 12 años (y eso tomando una asombrosa contracción del PBI del 6% que Todesca señala en 2009). Lo que para cualquier gobierno anterior- y ni hablar del actual- sería un sueño, es una terrible crítica en el caso del kirchnerismo.

Las cifras publicadas por el INDEC incluían la del déficit del 2015, cuya enormidad hacía insostenible el modelo kirchnerista y justificó gran parte del ajuste de Cambiemos. El hecho de que no fuera del 7% como anunciaron tanto opositores a CFK como “analistas independientes”, sino del 1,9%, no mereció comentario alguno por parte de quienes hoy dirigen la economía del país en base a, al parecer, un dato falso. El gimnasta profesional no le teme a ninguna contorsión por más difícil que parezca.

La lógica contorsionista es otra de las formas del Bobismo, cuyos entusiastas están más enemistados con el discurso lógico que con el kirchnerismo. Esa es la verdadera grieta de nuestra época; no la otra, tan promocionada, justamente, por tantos contorsionistas.


Foto: una economista seria explica cómo el kirchnerismo generó más pobres aumentando desaforadamente su poder adquisitivo (cortesía Fundación LED para el Desarrollo de la Fundación LED).
Pispeá
 

Así fue la gran Cena de la MAK del 01/06 ("Macri lo hizo" y Emmanuel Agis)



Entusiasmado con el blanqueo de fondos fugados por los funcionarios del gobierno que servirían para pagarles a nuestros abuelos, nuestro Maestro de Luz Elbosnio, el Sri Sri Ravi Shankar del kirchnerismo de salón, dio curso a la Secretaría de Guateques, Casamientos y Velorios (la ya legendaria SeGuCaVel, por sus siglas en inglés) liderada por Nagus el Magnífico para que organice una Gran Cena de la MAK el miércoles 1 de junio, en honor a San Caprasio de Lérins, santo solitario cuya vida ejemplar lo iluminó en la suya.

La Gerencia de Invitados Ilustres (la célebre GIL por sus siglas en inglés) convenció con prebendas y clientelismo al amigo Ari Lijalad para que presenté "Macri lo hizo" junto a Graciana Peñafort y Tommy Barban. También recibimos a Emmanuel Agis, ex viceministro de Economía.

La rama femenina de la MAK padeció la ausencia de su líder Mabel, aunque la Prosecretaria Helenita llevó adelante el estandarte, junto a Gladiadora que volvió a venir, para alegría de sus admiradores, y a las luminosas Zablu y Las Pornógrafas, acompañadas por su guardaespaldas Diego.

La cena se inició, como ya es costumbre, con el Orden del Día que estableció la imperiosa necesidad de contar con uno. Tampoco esa noche tuvimos la Crónica de la Rosca Bonaerense del amigo Inye, Nuestro Hombre en La Plata, una ausencia que lamentaron sus miles de fans, agrupadas en la entrada del Círculo.

El amigo Ari explicó que la idea de "Macri lo hizo", ensayo colectivo que él editó, fue dar un testimonio del saqueo. "Como dijo Dady Brieva en la presentación de la Feria del Libro, sabemos que Macri es el tío borracho que hace cagadas en las fiestas familiares, pero con eso no alcanza. Tenemos que exigirle más compromiso a nuestros diputados y senadores, el kirchnerismo ya no sólo pertenece a los dirigentes o a CFK".

Para el amigo Barban, el George Clooney del kirchnerismo de salón, "hay un engolosinamiento por parte del gobierno". Sobre el libro explicó que no conocía a Ari y cuando recibió la propuesta de participar le pareció que era demasiado pronto. "Pero Ari tenía razón: con lo que Macri hizo de marzo hasta ahora hay material para un segundo libro. Es un momento bisagra, hay que archivar lo que se está haciendo pero lo más importante es ver quién va a presentar un proyecto alternativo para el 2017. No alcanza con señalar lo que se hace mal. La energía tiene que estar puesta en volver a construir un movimiento político de mayorías. Los gobernados tenemos derecho a evaluar los resultados de estos casi primeros 6 meses: tenemos más deuda y las mismas reservas, más inflación y más déficit. El paraíso que nos prometen hoy es conseguir a fin de año la misma inflación que la del marxista inepto. Nos explicaban que la plata no saldría y hasta ahora se vendieron 4.600 MUS$ y entraron 600 MUS$.”

Nuestro ex hombre en el Central continuó: “Con LEBAC al 30% se muere la actividad. Es lo contrario de lo que hicieron Néstor y CFK que pusieron el foco en el desempleo y no la inflación.”

Para nuestro Maestro de Luz Elbosnio, milagrosamente callado hasta ese momento, el riesgo es que los medios consigan un nuevo “que se vayan todos”, es decir, que la furia ciudadana no vaya hacia un modelo político sino hacia la clase política en su conjunto.

Para Ari, el gran tema es: “cuando se arme el quilombo, ¿quién lo va a capitalizar?”

Para el amigo Niqueco, se le exige mucho más a los gobiernos que no se apoyan en el establishment, de ahí que CFK no tenga las mismas prerrogativas de un Macri, por ejemplo.

Un compañero lanzó una consigna estentórea “¡el peronismo será revolucionario o no será!” a lo que el amigo Emmanuel Agis, que acababa de llegar, contestó con una más realista: “el peronismo será revolucionario o será oficialista”.

Para Agis, “acá hay un revanchismo pero no es el del ´55. Hubo varias internas, una de ellas empieza con la reestructuración de la deuda lanzada por Néstor. Prat Gay, en aquel momento presidente del Central, pedía una negociación rápida y pago en efectivo. Néstor quería una lenta y que no fuera en cash. La quita de la deuda generó un enorme crecimiento pero también la necesidad por parte del mercado financiero de castigar ese modelo. De ahí la necesidad del gobierno actual de pagarle a los Buitres rápido y en efectivo.”

“La segunda interna, continuó Agis, fue entre Néstor y Lavagna, en 2006. Lavagna quería enfriar la economía para frenar la inflación y Néstor se negó (a Moyano le parecía una locura enfriar la economía con 11% de desempleo).”

“La tercera interna fue la de las tarifas: el programa de todas las empresas de servicios en los ´90 era la dolarización. Teníamos las tarifas más altas del mundo. Hoy el aumento fue por encima de la dolarización: 1000%. De tener la energía más barata volvimos a ser los más caros de la región.”

Ante la pregunta de un compañero, Agis explicó que “no es que los jóvenes volvieron a creer en la política con Néstor sino que la política volvió a creer en los jóvenes. En 1994 todos lo estudiantes de Economía querían ser como Cavallo, en el 2001 todos lo puteaban.”

“Con Axel dábamos clases en la facultad explicando la crisis del 2001. Lo que llamábamos keynesianismo, Néstor nos explicó que era peronismo: meter plata por abajo. No nos olvidemos que Néstor daba aumentos por decreto.”

“Me hice kirchnerista con las crisis del campo. El kirchnerismo es el peronismo del siglo XXI.”

“Los que se paren en el medio de la Grieta, salvo que sepan volar, se van a caer”.

“Uno de los problemas del gobierno actual es que quienes lo apoyan tienen exigencias contradictorias: el campo quiere un tipo de cambio alto y Techint quiere salarios bajos. Peor que un programa económico de derecha es uno ambidiestro”

Para la amiga María Pita el problema es que es un gobierno de las corporaciones, “es decir que vamos a más autonomía en las FFAA, Seguridad y Economía.” El amigo Juan intentó disuadirla de seguir denunciando al gobierno, señalándole el micrófono que sobresalía de una botella de Vasco Viejo. No lo logró.

Sobre el proyecto de “reparación histórica para los jubilados”, Agis opinó que los fallos de la Corte no son redistributivos, la dan más plata a los más ricos. "Hoy la jubilación de Badaro sería de $112.000. Cuando ya no alcance la guita, van a vender las acciones que tiene la ANSES”

“El PRO es un bicho distinto a lo que vimos en los ´90. No cree que el Estado no tenga que hacer nada, es obra pública con mucho menos gasto en otras áreas.”

El amigo Contradicto no hizo volar sillas, Tom Slick no acotó ya que ni vino, como tampoco vino Dani, nuestro Interrumpidor Oficial y Matías, su joven Padawan, apenas interrumpió para servirse más vino. Son tradiciones que se pierden, en pleno invierno del fin de ciclo.

Fue el momento en el que eligió Graciana Peñafort, madrina de la MAK, para explicar la modificación del decreto de Alfonsín sobre los nombramientos en las FFAA: “Para la Constitución, la autoridad máxima de las FFAA es el Presidente, pero hasta Alfonsín existía una tradición de autonomía en el Estado Mayor. Era un verdadero Estado paralelo, en áreas como Salud, Vivienda…etc. Alfonsín saca a las FFAA de la Seguridad Interior y le quita la autonomía. Hoy, con Macri, el Estado Mayor vuelve a tener el control de los nombramientos por debajo del grado de coronel. Es una pésima noticia, quita control civil.”

Hablamos del viejo truco de las Nuevas Amenazas, invento del Comando Sur de los EEUU, que opera desde hace años para que las FFAA latinoamericanas se ocupen de Seguridad Interior, algo impensable en EEUU. Recomendé una muy buena entrevista de Andrés Oppenheimer al funcionario del Pentágono Roger Pardo y a Horacio Verbitsky (a partir del minuto 1:28).

Terminada la última empanada frozen, varios gendarmes con cascos y palos liderados por la ministra Bullrich en traje de fajina, nos pidieron que despejáramos el Salón Dorado Horacito Rodríguez Larreta pero sin lanzar una sola bala de goma. Agradecimos la cortesía y volvimos a nuestras casas en grupos de no más de dos personas.

Todo lo que quieran pero ya no le tenemos miedo al censista.

Foto: en las escalinatas del Círculo Salvavidas, nuestro Maestro de Luz acompaña a Emmanuel Agis, al joven Ari Lijalad (en pantalones cortos) y a Barban (con saco cruzado). Junto a ellos, el General (en uniforme de oficial makista) Graciana Peñafort (con vestido de flores y sandalias blancas) y, de izquierda a derecha y de arriba hacia abajo: el amigo Bigote, Niqueco, Ale Pestarini, líder del kirchnerismo de diván, el temible Cirujano junto a María Amelia, notaria de la MAK, Helenita, Gladiadora, María Pita y el amigo Juan, Debora Y., la prima Marisa, Contradicto, el amigo Safi, Matías, el joven Padawan, Las Pornógrafas, el Padre del Hijo y miles y miles de participantes más contados por Todesca que prefirieron no salir en la foto.

A mí, por supuesto, no me busquen. Sin plata para pagar el gas menos vamos a tener para pagarle a un fotógrafo así que volví a sacar mi vieja Kodak Fiesta del baúl. Así estamos.








Pispeá
 

Próxima Gran Cena de la MAK el miércoles 6 de julio del 2016



Preocupado por la crisis que no era crisis de Prat Gay, corolario lógico a la dictadura asintomática y al apocalipsis inminente aunque siempre esquivo, nuestro Maestro de Luz Elbosnio, el Sri Sri Ravi Shankar del kirchnerismo de salón, dio curso a la Secretaría de Guateques, Cachondeos y Chapuzas (la ya legendaria SeGuCaCha, por sus siglas en inglés) liderada por Nagus el Magnífico para que organice la próxima Gran Cena de la MAK el miércoles 6 de julio, en honor a Santa Ciriaca de Nicomedia, mártir cuya vida ejemplar lo iluminó en la suya.

La Gerencia de Invitados Ilustres (la célebre GIL por sus siglas en inglés) volvió a brillar: con prebendas y clientelismo logró asegurar la presencia de Las Pochonetas, nuevo colectivo político de chicas superpoderosas, con la compañera Juliana Di Tullio, la amiga Mariana Moyano, nuestra madrina Graciana Peñafort y muchas chicas más que prefirieron guardar el anonimato.

Pese a los persistentes llamados del secretario Miguel "Tu tu tu" Braun, tuvimos que sincerar el Menú Alegría, consistente en empanadas frozen, vino de ferretería o gaseosa tibia, a $100, apenas una centésima parte de la factura de gas.

El lugar es el habitual, el ya legendario Salón Dorado Horacito Rodríguez Larreta del Círculo Salvavidas, ubicado en Cabello 3958, barrio carenciado de Palermo, a las 20:00.

Quien disponga de recursos extra podrá pedir directamente al Círculo Salvavidas el plato Súper De Luxe Primera Especial, como milanesa, pechuga, ensalada y demás manjares.

Por razones de seguridad nos vemos en la obligación, hoy más que nunca, de mantener el santo y seña: "¡Qué desmejorado que está Elbosnio!". La ministra Bullrich en uniforme de fajina lo exigirá en la entrada.


Foto: en el último workshop de la MAK, el General (con un bate en la mano) enseña a los nuevos reclutas los rudimentos del diálogo kirchnerista (Cortesía Fundación Led para el Desarrollo de la Fundación Led).
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Cuando el mejor pierde


Para pasar el mal trago, me quedé jugando anoche con una comparación entre la derrota terrible de la selección argentina que nos duele a todos y aquella otra derrota que nos duele a la mitad menos uno.

¿Qué ocurriría ante este final de torneo si le aplicásemos la lógica indignada de los antiK?

La Nación nos explicaría que la Argentina decente festeja el duro fin de una era.

Mis vecinos de café me explicarían que Messi perdió por evasor. Y exigirían, junto a otros indignados de café, que devolviera todo lo que robó y que nunca más jugara al fútbol. "Pero toda, TODA, no sólo la que le pescaron" aclararían.

Alfredo Leuco suscribiría contándonos que los países serios no ponen a delincuentes en sus equipos y por eso ganan.

"Era claro que Messi no quería ganar. Apostó a perder", escribirían los periodistas independientes, no todos del diario El Mercurio.

Esperaríamos todos una sincera y profunda autocrítica de parte de todo el equipo, del DT, y de la AFA. Una sofisticada y larga tesis que nos explicara por qué se perdió por ese penal después de empatar los 4 tiempos. Explicación que para ser sincera debería incluir confesiones de crímenes espantosos, delitos, malas voluntades y alguna calamidad mayor.

Todos coincidiríamos que las explicaciones dadas no son las verdaderas, porque de hecho sabríamos las verdaderas. Aunque no encontraríamos dos iguales entre los muchos coincidentes.

"Es el síndrome de Hubris que aparece entre quienes han ganado demasiados premios", predicaría el teledoctor Castro hablándole a la mamá de Messi.

"Aposté por Chile porqué era obviamente un equipo mejor y la Argentina uno lamentable", fanfarronearía Melconian.
"Pero si arreglan las cosas, la próxima apuesto por ustedes" nos prometería.

"Perdimos por fauleros. La falta de ética en el juego nos costó un jugador y varias amarillas. Tenemos que pensar en un fútbol distinto, sin violencia, sin cabida para fauleros agresivos", nos explicaría Stolbizer, mientras acompañaría a los chilenos a dar su vuelta olímpica.

La embajada de Chile agasajaría a Massa, Macri, Urtubey y a varios prohombres argentinos más que apoyaron siempre el buen deporte, desde la tribuna chilena.
Como bien nos diría Mauricio, "Huevón, si estos caballeros ganaron, es que juegan más honestamente, en serio, con dialogo y todo eso".

La veríamos a Pato Bullrich corriendo con cortos y botines asegurándonos que no se detendrán hasta no cerrar todos los clubes que los han amparado. "Lanzamos una campaña contra la violencia y la evasión, comenzando por los titulares de la selección" diría.
"Y para no ser visto como discrecional, incluiremos a los suplentes de la selección y su plantel técnico", agregaría.

"Es el fin de Messi y de todos sus seguidores", concluirían los analistas serios e independientes.
"Messi debería renunciar al fútbol, dar un paso al costado". "Un partido así no se pierde sin sabotaje. Cárcel para el DT y el resto del plantel, hasta que confiesen el inocultable dolo", vociferarían en sus programas de clara posición neutral.

Al grito de "cambiemos todo" algunos sugerirían llamar Cambiemos a la nueva selección. "Una selección abierta al dialogo, no cerrada a un país determinado", nos diría Michetti.

Mientras Sabsay pediría el titulo de Messi para alguna cosa y Gil Lavedra el antidopping (porque sólo los drogados pierden un penal así), escucharíamos sobrios abogados que nos explicarían que esto pasa por la falta de alternancia.
Es innegable que si los jugadores no pudiesen jugar más de 4 años en la selección, Messi no habría perdido ese penal.

Julio Bárbaro nos recordaría, desde un estudio de TN ambientado en arco, que después de jugar con Perón, la selección se transformó en una bolsa de gatos donde cada uno sólo busca permanecer. "Ya no les importa el juego, ni la selección".

"Si Messi renuncia es por cobardía. Abandona a sus compañeros en el peor momento", nos explicarían los mismos periodistas serios que vaticinaban su renuncia, luego la pedían y finalmente la criticarían.

Bonelli diría que con el viento de cola que tuvieron, cualquier equipo habría llegado a la final. Pero que perdieron por incompetentes, saboteadores, por no saber dialogar con el equipo contrario, ni encontrar un final mutuamente conveniente.

Descubriríamos los millones de personas que asegurarían, ya decir desde el 2009, que Messi era un pecho frío y que perderíamos por sus errores.

El equipo chileno en pleno, junto a un panel de periodistas serios también chileno, pedirían pasar en prime time todos los fouls de argentina que el arbitro no cobró. Aparecería el índice FNC, de fouls no cobrados, medido por una ONG chilena y seria (valga la redundancia) que la Argentina encabezaría junto a Venezuela y Cuba.

Le quedaría claro al mundo, según aquellos que hablan por el mundo, que este equipo argentino fue esencialmente violento y evasor, y que por eso mismo perdió.

Algún editorial se animaría a un análisis psicológico del fútbol: "Messi dejó de escuchar a la pelota, comenzó a pensar más en la plata que en el juego, más en ganar el partido que en simplemente prestigiar este juego centenario. Lo que ocurrió es que la pelota le dijo BASTA".

Varios jugadores renunciarían a la selección, diciendo que ellos no cometen foul ni pierden penales. Aclarando que siguen apoyando a la selección y que le reconocen méritos a Messi. Pero hasta que este no confiese que es un inútil ante una pelota, prefieren armar una selección "en busca de país".

Rosendo Fraga prepararía una buena lista de cosas que la Argentina debería hacer con su fútbol para volver a ganar. La primera sería darle los derechos exclusivos de televisación a Clarín. La segunda sería canalizar la pasión futbolística de nuestros jóvenes hacia el servicio militar obligatorio. "Si pretendemos ganarle a Chile será con la remera verde oliva, no con la celeste y blanca" diría, rememorando viejos consejos.

El burrito Ortega sería denostado por ultra Messista al salir a negar lo obvio, que Messi es un pecho frío.

Los K ya sabíamos lo que se siente perder teniendo al mejor, en nuestro caso a la mejor. Teniendo un gran equipo en nada inferior al que nos gana.
Ya conocíamos lo que es perder por poco y por ese poco bancarse las consecuencias que las reglas del juego imponen a quien pierde. Consecuencias que no se detienen en ver si se pierde por poco o mucho.
Los K ya vivimos el desbande que produce perder, los que se alejan de quien pierde un penal sin importar los que acertó. Las críticas que florecen basadas en errar una vez, en medio de una larga lista de aciertos. La soberbia de llamar "derrota" a perder reñido. El gozo de todos quienes nos detestaron por los partidos que ganamos, al exagerar el valor de esta victoria y el significado de este partido perdido.

Aún así, anoche, los K como el resto, tuvimos que volverlo a sentir.

Como consuelo, los simpatizantes de la celeste y blanca no vamos a tener que padecer (por esto al menos) el escarnio, ni el intento de instalar en nosotros la idea que perdimos por ser esencialmente unos perdedores, por merecerlo, por ser moralmente peores, humanamente inferiores.

Esta vez sólo lamentaremos haber perdido. Con todas las consecuencias que eso implica, pero ni una más.

Pispeá